Carlos Rodrigo

Entre columnas

Carlos Rodrigo


Una declaración formal de invasión

31/03/2025

En una época de eufemismos en la que llamamos a las cosas «salto tecnológico» o «seguridad» cuando queremos decir «rearme» o «militarización» y en el que desgraciadamente impera la guerra y la imposición frente a la paz y el diálogo, me gustaría abogar por otro tipo de invasión más fructífera, silenciosa y, no se me asusten, nada cruenta.
El equivalente a nuestro DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua) en lengua inglesa viene a ser el diccionario OED (Oxford English Dictionary). Ciertamente hay diferencias. El nuestro es más normativo y restrictivo y están implicadas academias en su redacción y fijación, academias que no intervienen en el inglés, donde no existe una academia de la lengua inglesa. 
El OED funciona más como repositorio por aluvión y acumulación, por uso extendido e histórico, de vocablos. El DRAE recoge 93.000 voces frente a las  500.000 del OED. El diccionario inglés no elimina palabras y se actualiza hasta cuatro veces al año.
En nuestro diccionario, más del 50% de las expresiones foráneas que incorpora son anglicismos. Algunos crudos, es decir, tal cual se escriben en inglés, «parking», por decir uno, y otros castellanizados, «cederrón», por ejemplo.
El español es el idioma con más proyección mundial después del inglés y es indudable e imparable su expansión en países como Estados Unidos. Si uno analiza el diccionario Oxford, se topará con la nada desdeñable cifra de cerca de 2000 españolismos en sus páginas, algunos con claro equivalente en inglés, por ejemplo la palabra «nada», «nothing» en inglés, y otros con una singularidad propia que ha calado, entre ellas la inevitable «siesta», las futboleras «galáctico» y «tiki-taka» o la por desgracia últimamente tan asociada con la política española «barro». 
Pero es que curiosamente un idioma como el francés acumula más de 20.000 entradas, términos de moda, gastronómicos… algo que no casa con la realidad hablada, donde el impacto del castellano es mucho más potente. El alemán incorpora cerca de 5.000 e incluso el italiano nos supera. Y solo en la última actualización de 2023 se incorporaron más de 1000 palabras al OED.
En un momento en que se retira el español de las web oficiales de Estados Unidos, en el que el colonialismo del inglés es más feroz y excluyente que nunca, sobre todo en el ámbito de los negocios, comercio y en el de motor de alimentación de la Inteligencia Artificial, me gustaría invitar a los millones y millones de hispanohablantes a que recopilemos y rearmemos esos cientos, miles de palabras que impactan día a día en todos los países de lengua inglesa. Que nuestras palabras viajeras sean mercancía y moneda de cambio. Que como país receptivo solidario y permeable que somos, adoptando palabras como «fair play», «hacker», «cliquear», «tuit» o «táper», inundemos de propuestas de términos españoles que ya usamos, pero no están negro sobre blanco, para que, en el OED, la biblia de las letras inglesas, el español tenga la presencia que merece y corresponde a nuestro enorme impacto social. 
Filólogos, resto de hispanohablantes: pongámonos manos a la obra. Nos debemos como Cultura apuntar y disparar esta arma cargada de presente, directa al corazón del ninguneo y la intransigencia.