Javier Ruiz

LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


Abril en torrentera

03/04/2025

Ha llegado abril como nunca, en torrentera, con los arroyos surcando la llanura por donde antes nunca habían escrito sus cauces. O, al menos, no lo recordábamos. Desborda el verde la mirada y se abre el mes más hermoso del año con la desnudez blanca de sus flores y el añil en la retina. Si abril me gusta y colma es porque alcanza los sentidos plenos. De la púrpura y el morado como un lirio al Cristo abandonado entre olivo y madrugada. La luna hace su trabajo hasta llegar a Nicea y los cofrades lavan, limpian, cuidan la vestimenta hasta dejarla planchada sobre la mesa. El campo está verde y los trigos húmedos. La Mancha parece el Jordán donde bautizarse en vino, mientras los acuíferos se recargan y el mar de fondo vuelve a crecer bajo la tierra. Es la magia de su esencia, que guarda en su vientre el bien más preciado. Por eso bajó el Quijote a Montesinos, para encontrar los secretos de Ruidera. De ahí que el manchego lleve el surrealismo en las venas y haga de la meseta un vergel y paraíso. Que, de vez en cuando, se hace carne y aparece ante nosotros. No es un oasis. La Mancha está verde, el color de Federico, y parece una novia a casarse en primavera.
Es verdad que si uno mira la prensa se le enturbia la mirada con sobrinas que no fueron y amiguitas disgustadas. Pero esa es otra historia que lleva al desistimiento o la melancolía. Por no hablar de los aranceles y la guerra en canal abierta. Que alguien mande a Trump la obra cumbre de Escohotado, Los enemigos del comercio. Y le cuente que, cada vez que las sociedades se retrajeron y encerraron en sí mismas, se hicieron más pobres y volvieron a las catacumbas. La historia de la Edad Media es la del milenio perdido por el temor de Dios y hacerse rico. Hasta que llegaron los protestantes y la Escuela de Salamanca para deshacer el malentendido. Antes pasará un camello por el ojo de la aguja que un rico al reino de los Cielos, dejó dicho el Nazareno, igual que expulsó a los mercaderes del templo a base de latigazos. Y, sin embargo, pese a los comunistas, la vida avanzó a base del libre cambio y la propiedad privada. Ni el Evangelio es el evangelio mismo.
Abril es torrentera de sentidos, lluvia de manzanas, río de coplas. Entre abril y mayo nace la vida como un espectáculo, delante de nuestras narices, para que la disfrutemos intensamente a quienes sabemos mirarla. Por eso me gusta tanto abril. Carlos Cano le cantó a la luna y Granada… Y yo miro Toledo y el Valle como si fueran el Sacromonte. Una nube de ninfas sube por el Tajo y trenzan sus cabellos antes de llorar el puente viejo. Abril desplegado en torrentes infinitos, como gigantes a los ojos del hidalgo. Este abril de mañana en que tan pronto crece la llanura como se alarga el horizonte.