No sabe qué hubiese sido de su destino si, cuando era joven, no llega a devolver una cámara de fotos réflex para adquirir una compacta. Probablemente, la vida de Virgilio Hernando Vañó (Guadalajara, 1957) hubiese sido otra totalmente distinta porque desde que, en 2009, entonces sí, adquirió las nociones básicas para manejar una cámara fotográfica profesional, no ha pasado ni un día sin retratar a alguien. Sí, a personas. Son ellas las protagonistas de la mayor parte de sus instantáneas. Atesora muchos reconocimientos entre los que destacan las medallas de oro de la Photographic Society of America en Fotoperiodismo y la dorada de la Asociación Fotográfica de Guadalajara (af/GU), a la que pertenece, como mejor fotografía de deportes en el VII Circuito Ibérico Internacional de Fotografía; posee título de Maestro otorgado por la Confederación Española de Fotografía; ganador y finalista del certamen nacional Abeja de Oro en varias ediciones y, recientemente, elegido Mejor Fotógrafo de Castilla-La Mancha 2024 otorgado por la Federación castellanomanchega de Fotografía. Es amante de los retos y tiene una magnífica idea de la composición que plasma de manera única en sus tres libros de fotografía publicados. ¿Y por qué le retratamos a él a los pies del Palacio del Infantado? Porque es un lugar representativo para él porque desde su escalitana realizó las primeras fotos con las que ganó uno de sus muchos premios.
¿Cómo y cuándo nace su pasión por la fotografía?
Soy economista de profesión y los últimos diez o doce años era auditor de riesgos. La relación con la fotografía se divide en dos partes. Cuando era joven, me compré una cámara réflex pero eso de andar todo el día cambiando de objetivos me parecía una pesadez. Me fui a la tienda y le di todo para pedirle que me cambiara por una cámara compacta.
En 2009, me compré otra cámara réflex. Pero no tenía ni idea de cómo funcionaba. Hasta que un día, vi un curso de iniciación a la fotografía donde me enseñaron que cada botón tiene su función. No he parado de hacer fotos, seguramente, ni un solo día desde entonces. Ante la pregunta de si el fotógrafo nace o se hace, no sé qué decir, pero en 2010 me presenté a uno de los mejores concursos fotográficos de España, en Guadalajara, con mi novatez y lo gané. Fui el primer guadalajareño que ganó la Abeja de Oro llevando sólo un año haciendo fotografías. Seguí más involucrado y la verdad que me ha ido muy bien.
Han sido muchos más los premios recibidos, ¿alguno a destacar?
Virgilio Hernando Vañó ha sido elegido recientemente como el Mejor Fotógrafo castellanomanchego de 2024. - Foto: Javier PozoVolví a presentarme a la Abeja de Oro, quedé tercero, que no está nada mal, y en 2020 y 2022 gané los premios en color, y el año pasado me dieron la mención de honor. La Abeja de Oro es el concurso al que más quiero, a parte de porque es de Guadalajara, es el que han ganado los mejores fotógrafos de España y que no han podido ganar los mejores fotógrafos de España porque es muy peculiar. Eso de realizar una colección de seis fotografías es muy difícil. Me he presentado a muchos concursos y he ganado muchos de ellos. He tenido mucha suerte.
¿Se siente economista o fotógrafo?
Más fotógrafo, sin ninguna duda. No sé qué hubiera pasado si descubro la fotografía siendo joven. Esta pasión, seguramente, me hubiera llevado por una vida totalmente distinta. Soy afortunado porque he descubierto la fotografía teniendo mi vida hecha. No depender de tener que ganarte la vida, te permite hacer lo que a ti te gusta, no lo que tienes que vender porque tienes que llevar dinero a casa. Se ve de otra forma.
Asegura que no pasa ni un día sin hacer una fotografía, ¿cierto?
Sí, sí, seguramente, no pase ni un día sin hacer una fotografía. Eso sí, soy incapaz de hacer una fotografía con el móvil más allá de para recordar alguna cosa. Necesito el peso de la cámara y apretar el disparador.
¿Y qué le parece que la mayoría de la gente haya metido en un cajón las cámaras y sólo lleve el móvil?
Virgilio Hernando Vañó ha sido elegido recientemente como el Mejor Fotógrafo castellanomanchego de 2024. - Foto: Javier PozoMe parece bien. Yo soy incapaz, pero reconozco que hay muchas personas que hacen fotos muy buenas con móvil. Lo que sí es importante es tener la visión. Tienes que poner intención de querer encuadrar, buscar el ángulo, querer diferenciarte de los demás porque, si no, tu foto va a ser una más en el montón.
¿Se definiría a usted mismo como un fotógrafo de calle o callejero?
Me considero un fotógrafo de calle o en la calle. No sabes lo que te vas a encontrar nunca. Voy mirando con el formato tres medios en los ojos, voy observando. Lo que hago es mirar con intención, viendo qué puede ser fotografiable. Siempre llevo una cámara. Me gusta mucho fotografiar a personas, parece que si no tengo a una persona en la fotografía, me falta algo. Hay mucha controversia sobre si es legal fotografiar a la gente en la calle. Yo tampoco intento sacar a la gente en situaciones comprometidas. De alguna forma, estás documentando en un lugar público.
¿Ha encontrado muchos reparos de las personas que fotografía?
No, la gente es muchísimo más amable de lo que nosotros pensamos. Si haces una foto a la cara, sin esconderte, la gente no se enfada. Y sobre todo, yo fotografío con una sonrisa. Prefiero que no me vean porque no me gusta que me miren directamente a la cámara, pero si me ven, no tengo ningún reparo en acercarme a esa persona, según lo hago, voy buscando la foto, se la enseño, entablas conversación con él, le pides el correo electrónico o el Whatsapp para brindarte a enviársela. La fotografía de niños es muy delicada, pero yo creo que es factible explicando para qué es y pidiendo permiso a los padres. Creo que no he debido borrar más de seis fotos en toda mi vida.
¿El blanco y negro le permite expresar más que el color?
La calle, la veo en blanco y negro. Supongo que me gusta más por intentar emular a los clásicos. Aunque llevo el visor en blanco y negro, la cámara graba dos archivos, el original en color y otro en blanco y negro.
¿Le gusta viajar y que la fotografía sea el único motivo del viaje?
Sí, me gusta mucho. La suerte que tengo es que mi mujer, todos los años, me regala un viaje fotográfico. Me voy cuatro o cinco días solo a hacer fotografías. Ese es el objetivo del viaje. Busco fotografías de calle. En Nápoles, La Habana, Dublín, Praga.
En 2019, publica 'Il cuore di Napoli'; en 2022, 'Londoners'; y en 2024, 'Contrapuntos', que ha sido elegido como el Mejor Libro de Fotografía por la Confederación Española de Fotografía. ¿Qué les une y que les diferencia a estos trabajos?
Me dicen que mi fotografía es reconocible. Eso es un halago. Los dos primeros, son fotos hechas en la calle, cada uno con su perspectiva, fotos en blanco y negro de gente que me voy encontrando. 'Contrapuntos' no tiene nada que ver y se sale mucho de mi estilo. Es un libro en color y el formato es distinto para que sea manejable. Nació en pandemia. Iba recordando viajes y, en algún momento, me salió alguna fotografía que pensé en juntar con otra y quedaba divertido. Cuando salió una segunda y una tercera pareja, vi que había un proyecto y que podía ser un hilo conductor juntar esas fotografías que podían parecer aparentemente inconexas.
En 2023, participó en el Proyecto Nostalgia Aplicada impulsado por Serbia, ¿qué recuerda del trabajo?
Es de lo más bonito que hecho. El Ministerio de Integración Europea de Serbia pidió a la embajada española que realizara una convocatoria para elegir a un fotógrafo de calle español. Coincidiendo con la presidencia de turno de la Unión Europea, un fotógrafo serbio va a ese país y el de ese país a Belgrado. Es un intercambio curioso porque no se conocen porque la finalidad de la exposición es hacer 20 parejas de fotografías de Belgrado y Madrid para que no sepas distinguir cuál es cada ciudad y así, de alguna forma, justificar que Serbia es un país similar a los que ya están dentro de la Unión Europea respecto al que tiene su solicitud para entrar. Nos pidieron 100 fotografías, se eligieron 20 parejas. Me sorprendió cuando vi la exposición en el Instituto Cervantes de Belgrado. Era genial.
¿Un momento también emocionante fue el de descubrir el retrato del 'bobby' Keith Palmer, que murió apenas unos días después en un atentado terrorista en Londres?
He hecho unos 15 o 16 viajes a Londres. Justo en el primero que hice, pasaba por la puerta de Scothland Yard y le pedí con mi mal inglés si podía hacerle una foto, me dijo que sí, y ahí se quedó la cosa. Unos días después, recibo una llamada de mi hijo que me dice que ha habido un atentado en Londres y que cree que el policía que habían asesinado es el que había fotografiado. Se te queda ese atentado marcado. Es la fotografía con la que abro el libro de Londoners para hacerle un homenaje.
Tras '100 días, 100 palabras', ¿se reconoce como un hombre de retos?
Un 28 de diciembre, se me ocurrió enviar un mensaje a diez amigos para que me dijeran 10 palabras cada uno para intentar representarlas en los primeros 100 días del año. Mi sorpresa fue que me encontré palabras como inquietud, vanidad, pérdida, monotonía, reencuentro, odio, gravedad, desamor, etéreo, vértigo, vacío. Me hice una lista que dividí con cuatro columnas de palabras fáciles, normales, difíciles y muy difíciles. Tenía las cien palabras rondando en mi cabeza como un enjambre. Es lo más difícil que he hecho. Precioso, pero para hacer sin prisa.
¿Le gustan y usa las redes sociales?
No me gustan demasiado pero reconozco que hay que estar. Tengo Facebook por tener relación con la gente e Instagram para publicar fotografías. El proyecto #creativejuly es algo que creó un compañero de la Agrupación Fotográfica que consiste en hacer una fotografía cada día de julio. Como me gustan los retos, me buscaba una temática. Un año fue pies, otro suelo, otro fue representar los número del día con cosas. Con eso, se mejora como fotógrafo.
¿Cree que la provincia y la ciudad son desconocidas por las posibilidades fotográficas que ofrecen?
Es una provincia que tiene una riqueza cultural y pasajística increíble. No sé hacer paisajes pero sí me gusta la cultura de los pueblos. Muchos fotógrafos de la zona centro están descubriendo ahora las botargas. Yo tengo una relación muy especial con Los Diablos de Luzón.
¿Qué proyecto que tiene ahora entre manos? Si se puede contar...
Lo más inmediato es este mes de marzo. El premio al mejor fotógrafo de Castilla-La Mancha de 2024, eso conlleva que la Federación castellanomanchega de Fotografía me presenta al premio al mejor fotógrafo nacional. Tengo que presentar un portfolio de diez fotografías. Estoy preparándolo y me está costando.
¿Qué fotografía le queda por hacer?
Todas. Un fotógrafo que diga que se conforma con lo que tiene, creo que no es bueno. Si me dieran a elegir entre mi cámara de fotos sin tarjeta de memoria, o no hacer ni una foto en mi vida pero sí tener el mejor archivo del mundo para poder presentarme a premios, me quedo con la primera opción sin ninguna duda. Me gusta el hecho de hacer una fotografía. Salga o no salga, en mi cabeza ya está. Las fotografías no se hacen desde el ojo hacia adelante, se hacen desde el ojo para atrás. La cabeza es la que compone.