El Centro Municipal Integrado (CMI) Eduardo Guitián acoge desde esta semana hasta el 2 de enero una curiosísima exposición de zambombas de la colección personal de Félix Nolasco (Guadalajara, 1953). De niño, de la mano de su padre, recibió las primeras directrices para construir este instrumento tan navideño, una destreza que, 'El Choli' como le apodaron unas chicas en su barrio del Cerro del Pimiento, perfeccionó en la Escuela de Folclore, primero como alumno y luego como profesor de carpintería durante más de dos décadas. En estos días previos a las fiestas navideñas, reconoce que está muy liado porque son momentos para quedar con otros amigos músicos y compartir tardes y noches en encuentros como rondas navideñas, concursos de villancicos y demás acontecimientos a los que acude siempre pertrechado con una zambomba bajo su brazo. Por supuesto, participó la pasada semana en la XXIX edición de la Zambombada de Guadalajara capital, una convocatoria que siente como suya y que ve con satisfacción que crece cada año en número de participantes adultos y niños.
¿Qué curiosidades va a mostrar en la exposición de zambombas que se puede visitar en el CMI?
Son zambombas de Guadalajara y de otras partes, incluso de otros países, curiosidades. Va a haber alguna zambomba de las que se fabricaban y se siguen fabricando en el barrio de El Alamín. Traeré una veintena, todas ellas funcionan, hasta la más pequeña que la tengo hecha en un barril que es como una uña.
¿Todas las piezas que se exponen las ha fabricado usted?
Algunas sí, otras no, las he comprado, me las han regalado o las he cambiado haciendo trueque.
Félix Nolasco. - Foto: Javier PozoTodas ellas, forman parte de una colección personal en la que aglutina, ¿cuántas?
Seguro que pasa de las cien pero lo puedo asegurar. Están las que yo he construido, las que me han regalado, comprado o he intercambiado con otros artesanos.
¿Cuándo comenzó a construir sus primeras zambombas?
Hay una zambomba que no la voy a exponer, que hice con mi padre, y la empecé en el año 1960. Tenía 7 años u 8 años. Aprendí de mi padre. He adquirido sus habilidades. Además de zambombas, hacía baúles y uno de los motes que tenía él era 'el baúles', y yo soy 'hijo del baúles'.
¿Tiene la costumbre de regalar zambombas hechas por usted a familiares o allegados?
Mis sobrinos, mis nietos y algún hermano mío tiene zambombas mías. Yo fabrico el instrumento entero. Hago todo, curto la piel y trabajo la madera, y luego las monto. He estado en la Escuela de Folclore 26 años y toda esa experiencia la utilizo. También hay grupos de música folk que tienen zambombas mías como Yesca de Valladolid, Vanesa Muela, Nuevo Mester de Juglaría, Las Colmenas que tienen dos, y otros grupos de Soria o Zaragoza. Precisamente, en Zaragoza, con Mario Gros y la Gaitería Tremol hice un intercambio. Ellos me dieron una y yo les di otra. Con el trueque, te haces con una serie de materiales únicos.
Félix Nolasco. - Foto: Javier PozoHa trabajado como profesor de carpintería y restauración en la Escuela de Folklore, ¿allí también participó en los orígenes del taller de construcción de zambombas que se ofrece cada Navidad?
Estuve primero como alumno en la Escuela de Folklore haciendo juguetes y zambombas, y luego, acabé como profesor. El taller de zambombas se lanzó e hicimos muy poquitas al principio porque, la Zambomba en Guadalajara no se ha perdido, pero estaba un poquito dormida. Y de hecho, de la Escuela de Folklore salió la zambombada de Guadalajara.
Este año, se ha celebrado la XXIX edición de esa Zambombada de la capital, recuerda ¿cómo fueron sus orígenes?
Primero, fue un encuentro en el que empezamos diez personas. Ahí, estuvieron José Antonio Alonso, el Ayuntamiento de Guadalajara, la Ronda de El Alamín y la Escuela de Folclore. De ahí salió la Zambombada. Guadalajara es la capital de la zambomba porque es donde más hay. Tengo todos los carteles que se hicieron para anunciarla.
De niño, ¿recuerda que la gente se reuniera para tocar la zambomba en la calle?
Cuando se juntaba la gente de Guadalajara era el día 31 de diciembre en la Plaza Mayor. De hecho, tengo fotos de ese momento. La tradición era tomar las uvas y luego quedarse allí. He llegado a conocer la Plaza Mayor, el día 31 de diciembre, con tanta gente o más que en las Ferias cuando se hace el pregón. Lleno. Y había gente que se disfrazaba. Pero no había Zambombada entonces.
Félix Nolasco. - Foto: Javier Pozo¿Qué le parece que cada año haya más participantes en la Zambombada hasta llegar al millar que se contabilizó este año?
Es una satisfacción muy grande que haya cantera. Vamos haciéndonos mayores y esa gente tiene que venir detrás. Participan mis sobrinos y mis nietos. Te emocionas cuando ves a un niño con una zambomba.
¿Cuáles son las directrices básicas que hay que seguir para construir una zambomba?
Materiales cualquiera mientras que sea una caja de resonancia. Un botijo, un orinal, una botella de anís. Teniendo caja de resonancia se puede construir una zambomba. El mejor material para que suene la zambomba es el barro porque tiene una resonancia muy buena porque absorbe el sonido pero pesa mucho y para sostenerlo es más complicado. Pero lo típico en Guadalajara son los barriles de vino que al ser ovalados choca el sonido y suena mejor. Antes eran de chicharro y ahora se consiguen de una arroba de vino, y hay que encontrar una piel de cabrito, cordero, cabra, conejo, vejiga de cerdo o tela como hacen en Cádiz. Y hay que encontrar una caña, que sigue habiendo cañaverales, con una largura, un grosor y una distancia entre los nudos.
¿Cuánto tiempo puede llevar la construcción de una zambomba?
Antes, era un rito. Preparabas el barril, esquilabas la piel y tenía que estar 48 horas en agua, podía llevar entre tres y cinco días más luego el tiempo de secar. Ahora, las pieles vienen manufacturas y es más fácil. En un día se puede construir, más dos o tres días para secar antes de poder tocarla.
Como artesano, ¿le queda alguna pieza pendiente por construir?
Ideas tengo muchas. La última que he construido ha sido en un barril de una arroba abierto donde se puede ver en el interior una carpintería donde se ve a San José dentro construyendo en su taller. Y el año pasado, hice una dentro de un huevo de chocolate con sorpresa. Lo que mis ojos ven, mis manos hacen. Tengo más ideas pero hay años que hago una, dos o ninguna. He hecho en tarros de cristal, en huevos de avestruz, en orinales. Habiendo una caja de resonancia, sale una zambomba. Que suene de una manera o de otra… Eso ya es otro cantar.
¿Animarías a los guadalajareños a que visiten esta exposición en el CMI y se animen a tocar la zambomba estas Navidades?
La gente que quiera ver zambombas curiosas o que quieran recordar, que vengan al CMI. Y por supuesto, que toquen la zambomba en casa.